miércoles, 10 de septiembre de 2008

-Uno-



No éramos nada, ni siquiera lágrimas
Fuimos el pasaje nocturno lleno de luces
Quisimos ser más que una lumbre,
El vino de los amantes taciturnos
Las palabras de la carta desesperada.

Deseamos cantar letanías a los trastos
Cuando tropezamos en la acera por algo de paz,
Nadie nos vio caer
Pero de igual reían y juraron que devolvimos cada paso
Buscando una ceniza entre el desorden de las raíces
Donde solo evolucionamos para estar siempre allí.

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