lunes, 15 de septiembre de 2008

-Relato 3-


No llevas reloj. El tiempo dejó de lanzar sus horas porque no encontraba tus ojos. Te recuerdo, alguna vez estuvimos esperando en los bancos de la plaza a los enamorados nocturnos para recordar lo que pudo ser el amor entre nosotros. Conversábamos en voz baja y nos reíamos de tus historias de tristeza porque no conseguimos llorar, quizá nos guardábamos aquellas emociones para el hogar por estar a la vista de todos o por sufrir nuevamente un engaño de nosotros mismos. Nos acercábamos en la tenue oscuridad reconociendo los labios, mordiendo en cada palabra interminables sueños que tuvimos en la mañana; nos alejamos, a esta distancia pude reconocer el miedo, las ansias de derrumbarse a cada paso pero siempre en la ausencia existe una necesidad y volvimos tomados de las manos.

De seguro han pasado los segundos sobre ti. ¿De quien vienes escapando? Intento abrazarte para que no vuelvas a huir, no puedo detenerte a pesar de que todavía reconoces mis besos y ya no te hacen falta. Explícame que ocurre. Te amo, creo que todavía lo sigo sintiendo pero ya no puedo esperar en cada tarde a que cruces la calle mientras hablo de nuestras vidas para que regreses. Habla, no puedes hacerlo, solo emites sonidos. Me he preguntado si has muerto. No lo se.

jueves, 11 de septiembre de 2008

-Relato 2-


Llegaste sin prisa a la hora acordada. El perfume no hace su presencia hasta que los ojos buscan y se detienen entre el minucioso orden de las escasas pertenencias de mi habitación. No recuerdo tu nombre, creo que no tiene importancia porque no es el que usas en las diligencias por las mañanas. Por eso no te preocupes, ya estas aquí, pasa y serviré algo de vino que conservo detrás los muebles para no perturbar mi mente al no conseguir dormir.

Pensar en tu cuerpo desvanecería los deseos, ya de tus labios he formado un poema que te he recitado sin tu darte cuenta porque has malgastado ese momento en maquillarte en el espejo de la sala luego de comparar las fotos de mi pasada alegría con mi estadía en este día. Intento tocarte despacio, pero me doy cuenta que me estoy imaginando haciendo ese tipo de cosas, aquel acto sin demoras, sin ningún pensamiento negativo que me cohíba de sorprenderme y tal vez complacerme. Rozo tus labios colocando mis manos en tus senos buscando las sensaciones leídas en los libros de novelas eróticas, sigo explorando tu cuerpo, mis sentidos, respiro ante tanta falta de aire; se acaba esta etapa, creo que la tarifa pagada incluía un excelente trabajo de su parte. No conseguimos la cama en la oscuridad. He pensando en cuanto tiempo te ha costado adoptar esa posición natural para el momento de la penetración y elevarte en la relajación de los músculos, la mente, ya que no sientes ningún tipo de placer ni lastima por la situación en la que me encuentro. Descubro decenas de posiciones, diferentes formas de vernos mientras me comentas los sucesos más importantes ocurridos ese día en la ciudad. Me levanto, todo ha terminado.


No ha pasado nada que he inventado en mis pensamientos. El licor se me ha acabado y solamente me acompaña tres o dos luces de la acera.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

-Eterno Amigo-



Llegamos tarde al encuentro con la muerte
Pues al recordar que aun lográbamos tocarnos
Detuvimos el andar y los tragos de tristeza
En un punto marchitado por la vejez de mi papel,
Esquivando nuestros golpes
Y de vez en cuando besos fugaces
Que cantaron de alegría por estar borrachos,
Hablando de otra vida para morir en el desencanto.

La muerte marchaba detrás
Ocultando su pena detrás de sus miedos
Porque para ella la noche era su amante
Y se dejaron de sentir y contemplar
Cuando decidimos volver a empezar
Sin preguntar a los sueños por el camino
Cuando nos reunimos para conversar
En un bar donde su melodía llegó al final
Para luego reprocharnos por no querer amar.

Su reloj despertaba del letargo por primera vez
Avisándole que ya era tarde para andar
A recorrer los lugares donde se burlaron
Por encontrarlo mendigando de madrugada
Sin querer llegar a sus citas
Porque no tenía descanso para pensar
Ni siquiera para poder volver a amar
Como cuando lo conocimos y no dejabas de llorar.


P.D.: A la muerte que puntualmente se embriaga con nosotros…

-Quizá el último-


Nos llevaron de las manos por senderos de chatarras
Destrozando nuestros pies con la eterna danza
El canto de la almohada viajera
El vago mirar de las luces de los bares
El beso en el fondo de los rincones.

Nuestro aliento despeja la alborada
De nuevo somos los niños jugando en la arena
Inventando una vida alterada
Como las que leímos por las noches
Desnudos por las botellas de licor;
Empezamos inventando nombres en la oscuridad
Palabras completas que empezaron a sonar embriagadas,
Quieren llegar,
Destapamos las promesas para no olvidar la razón de estar allí
Poco a poco invadiendo los límites,
Ya éramos dos.

Un día nos desapartamos en el café
Fue la primera vez que estuve solo
Ella sabía andar con pequeños pasos,
El humo confundía nuestros rostros.
Pensé en levantarme de la mesa
Porque mi cigarrillo se había acabado entre lágrimas,
Me detienen en tu búsqueda
¿A donde te has escondido?
Le pregunto al recuerdo por ti:
Desde hace tiempo no esta aquí
Como en el sueño lleno de escombros
Donde reposamos en un recuerdo.

-Uno-



No éramos nada, ni siquiera lágrimas
Fuimos el pasaje nocturno lleno de luces
Quisimos ser más que una lumbre,
El vino de los amantes taciturnos
Las palabras de la carta desesperada.

Deseamos cantar letanías a los trastos
Cuando tropezamos en la acera por algo de paz,
Nadie nos vio caer
Pero de igual reían y juraron que devolvimos cada paso
Buscando una ceniza entre el desorden de las raíces
Donde solo evolucionamos para estar siempre allí.

Relato 1




¿No habrás pensado en decidir terminar con ese relato? Ya lo hemos hecho para ti, le dimos un final consiguiendo que ustedes continuaran sus vidas donde las habian dejado, pero siempre recuerda después de varios sorbos de cerveza que una vez la quizo y de repente la empieza a amar prometiéndole una vida utópica de esas que hacía en flores de papel. Vuelve a fumar, quizá tus pensamientos se vayan con el humo. Habla, intenta decirnos que hemos tenido la culpa de estar en esta situación de cobardía; te he escrito en silencio mientras le hablas en una llamada entrecortada (no es un problema de la red, son las lágrimas que no dejan ser) te paso el papel mojado, no quieres entender lo que esta pasando, te insulto, ya casi no comprendes porque estas ebrio.


No queremos ese tipo de amor, ese tipo de deseo que no hemos experimentado en alguna ocasión. Se que te da igual lo que pienso y seguiras en lo mismo. Están apagando las luces. Ya nos vamos.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Francisco M. Ortega Palomares






-Hidrógeno-

Me da pena el átomo de hidrógeno
tan uno y solitario
con su único núcleo y su melancolía de hache
a la espera del oxígeno para ser alguien.






Es una o varias ausencias puestas en la mesa, aparcando en un vertedero de basura o un camino de sueños que es lo mas parecido a aquellas ideas que se escapan en los pensamientos. Es una buena opción tratar de saber quien es Francisco M. Palomares, porque la informacion es reducida a solo escritos que hacen vivir y perecer...




-Me Besas-






Me besas, a veces pienso que es una marea
Una tormenta que desaparece en la arena.

Te huelo, intento dormir para no marchar
Porque has prometido cuidarme en este altar.

Siento los roces, ya no hablamos
La piel cae seca a nuestros pies.

Me detengo por las miradas
Quisimos apagar las luces, detener a los presentes
Desnudarnos arrítmicos en esta ilusión inanimada.

Te he visto, creo haberte conocido.

Cuelga los vasos y el ropaje al sol
¿Volverás embriagada de amor?
Lo siento, es que al cerrar los ojos me muero.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Casi un comienzo


Siempre pedimos dejarlo atrás, dormido en la barra despues de beber, fumar y reir, como ha tantas cosas de nuestros días